Jugar con objetos cotidianos permite a los niños aprender nuevas e importantes lecciones, y además les encanta. El “cesto de los tesoros”, trata de un cesto o cajón con objetos de diferentes materiales, pesos y texturas para que los niños experimenten.
En este juego, los niños manipulan elementos de la naturaleza o de su entorno cotidiano. Estos objetos, por su variedad de formas, texturas, colores y olores estimulan los sentidos y las capacidades (motrices, cognitivas, comunicativas...) de los bebés, lo que facilita su desarrollo. Esta actividad está indicada a partir de los seis meses (cuando son capaces de permanecer sentados) hasta el año.
Ejercitan su autonomía y su capacidad de elegir y decidir, ya que nadie les dice lo que tienen que hacer.
- Los sentidos: su vista, oído, tacto, olfato, incluso del gusto se van desarrollando mientras manipulan libremente esos objetos. Además, este juego les permite ir interiorizando conceptos como volumen, cantidad, equilibrio...
- Estimulan ls coordinación corporal y las habilidades manipulativas, la prensión y la suelta de objetos; la pinza gigital (coger cosas pequeñas con el pulgar y el índice); favorecen la atención y la coordinación.
- Favorecen la socialización, la interacción y la comunicación con otros bebés, así como la creatividad, ya que cada niño puede hacer con los objetos del cesto lo que quiera y a su ritmo.
- Es una actividad física muy interesante, pero sobre todo mental, ya que estimula el aprendizaje a base de experimentar, explorar e investigar.
